Hacer una bechamel vegana es sorprendentemente sencillo y te permitirá disfrutar de esta clásica salsa blanca en una versión libre de ingredientes animales. Es una receta esencial para preparar canelones, lasañas o incluso acompañar platos como col y tofu.
Aunque no es una salsa especialmente nutritiva, puedes ajustarla a tus necesidades realizando algunos cambios en los ingredientes. Si prefieres mantenerte fiel al sabor tradicional, esta versión es ideal para revivir esos recuerdos gastronómicos.

Puedes utilizar diferentes bebidas vegetales, grasas y harinas según tus preferencias, pero ten en cuenta que las proporciones y tiempos de cocción pueden variar. Si decides experimentar, es recomendable probar varias veces antes de incorporarla a otras recetas.
Nota: No todas las bebidas vegetales funcionan igual debido a su contenido graso. La leche de soja «entera» sin azúcares añadidos es una opción excelente por su textura neutra.
Si prefieres usar otra grasa en lugar de margarina, el aceite de oliva virgen extra o de girasol alto oleico son buenas alternativas. Sin embargo, la margarina suele dar un resultado más clásico en esta receta.
Si deseas una textura más o menos espesa, ajusta la cantidad de harina. Es preferible empezar con menos y añadir más si es necesario.
Tamiza la harina con un colador de malla fina para evitar grumos.
En un cazo, calienta la leche vegetal a fuego medio sin dejar que hierva.
En otro cazo, derrite la margarina a fuego bajo o medio, cuidando que no se queme.
Añade la harina tamizada a la margarina y remueve continuamente. Cocina hasta que la mezcla adquiera un tono ligeramente dorado, lo que indica que la harina ya no está cruda.
Añade la leche caliente poco a poco, removiendo constantemente con unas varillas para evitar grumos. Cocina a fuego medio-bajo hasta que la mezcla espese y quede homogénea.
Consejo: Recuerda que la bechamel estará más líquida en caliente y espesará al enfriarse o al hornearse con otros platos. No la espeses en exceso desde el principio.
Si quedan grumos, pasa la salsa por un colador. Para recalentarla, caliéntala en un cazo a fuego bajo y remueve constantemente. Si ha espesado demasiado, añade un poco de bebida vegetal caliente hasta alcanzar la textura deseada.
Para una bechamel vegana apta para celíacos, utiliza los siguientes ingredientes:
Sigue las mismas instrucciones que en la receta principal, pero ajusta las cantidades según la consistencia deseada. Si usas almidón de maíz, disuélvelo previamente en un poco de leche vegetal fría para evitar grumos.
Esta versión es ideal si tienes poco tiempo o prefieres una textura sin grumos desde el inicio.
La bechamel vegana, en cualquiera de sus versiones, puede guardarse en la nevera durante unos días. Recalienta en un cazo removiendo constantemente para recuperar su textura cremosa.
¡Disfruta de tus platos con esta versátil y deliciosa salsa vegana!
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